Conmociones cerebrales en el futbol americano

Imagen de juego de la NFL

Imagen de juego de la NFL

El tema de la tecnología de los cascos de futbol americano ya se ha tratado en otras publicaciones de Yarda35, pero otro más del que vale la pena hablar es acerca de las conmociones cerebrales en los jugadores de futbol americano. Para ello, primero es necesario definir y sentar las bases de esa palabra que está tan de moda últimamente en este deporte.

Prevenir lesiones en el futbol americano

¿Qué es una conmoción cerebral?

Una conmoción cerebral se produce a raíz de un golpe considerablemente fuerte en la cabeza, lo que provoca que el cerebro golpee contra la pared interna del cráneo con velocidades de hasta 98g. Esto significa que la fuerza de este golpe es equivalente a 98 veces la fuerza de la gravedad.

Para tener una mejor perspectiva, un golpe de este tipo equivale a ir en un carro a unos 65 km/h y chocar contra una pared de ladrillos.

Los efectos inmediatos de un golpe de este tipo pueden ir desde confusión, amnesia, pérdida de conciencia, zumbido en los oídos, náusea y vómitos, hasta convulsiones.

Algunos de esos síntomas, dependiendo de la gravedad de la lesión, pueden durar días, semanas, o incluso ser permanentes, como es el caso del zumbido en los oídos, que puede llegar a ser intermitente de por vida.

Algunas otras cosas que pueden provocar las conmociones cerebrales, un poco más a mediano plazo, pueden ser irritabilidad, dolores de cabeza, depresión, trastornos del sueño, dificultad para concentrarse y problemas con la memoria.

Vale la pena mencionar también que el umbral que el cerebro tiene para aguantar este tipo de golpes cada vez es menor tras cada golpe. Esto significa, simple y llanamente, que una vez que se ha sufrido alguna de estas lesiones, cada vez es más fácil que se vuelva a presentar una conmoción.

Utilería: la armadura en el futbol americano

El equipamiento en futbol americano

Una vez establecidos estos hechos, vale la pena hacer una pequeña comparación ente un golpe de futbol americano y uno de rugby.

En varios estudios se ha llegado a la conclusión de que un jugador de futbol americano ejerce mucha mayor fuerza al momento del impacto que uno de rugby.

Esto no tiene qué ver directamente con la corpulencia o la fuerza de los jugadores, sino que más bien obedece a un factor psicológico, donde el hecho de tener más protección “habilita” mentalmente al jugador a lanzarse hacia un golpe con menor temor que alguien que usa, cuando mucho, rodilleras, muñequeras y/o coderas.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué tan conveniente es seguir desarrollando la tecnología en los cascos de futbol americano?

Cómo se fabrican los cascos de futbol americano

 

Probablemente la primer respuesta que se viene a la mente es que por supuesto vale la pena fabricar equipos que ofrezcan mayor seguridad a los jugadores, pero hago esta pregunta desde el entendido de que mientras más seguros se sienten los jugadores con el equipo de protección, más confiados se sentirán en lanzarse con más fuerza para propinar un golpe. Esta dicotomía es más vieja de lo que parece, pero a la vez, muy actual.

Un ejemplo: Troy Aikman

Un buen ejemplo de los efectos de una lesión de este tipo sería Troy Aikman, el legendario ex quarterback de los Vaqueros de Dallas quien, durante el campeonato de la NFC de 1994, tuvo que salir del partido tras haber recibido un rodillazo incidental en la cabeza.

Aikman, al despertar en un cuarto oscurecido en la cama de un hospital con la compañía de su agente Leigh Steinberg, no recordaba nada del partido. Leigh, con paciencia, le narró los hechos sucedidos las tres o cuatro veces que Aikman le preguntó, cada vez con el mismo gesto de confusión. Esta fue sólo una de las conmociones que este jugador sufrió durante su carrera… sólo una de las 10.

Afortunadamente, parece que Troy no ha tenido síntomas de ningún tipo de efectos colaterales, fuera de la ocasional desorientación, normal en cualquier deportista que se expone a repetidos golpes en la cabeza a lo largo de su carrera. Él afirma que ha consultado a especialistas y todo ha salido en niveles normales, y que definitivamente, volvería a vivir su vida y su carrera otra vez, sin cambiar absolutamente nada.

 

Ante los hechos científicos no hay vuelta de hoja: un golpe en la cabeza de esta magnitud puede tener efectos muy negativos a la larga, pero la NFL, por el interés que tiene en su mina de oro, o por cualquier otra razón, seguirá explorando nuevas tecnologías para que este número cada vez sea menor.

Sin embargo, queda la polémica: ¿no serán las nuevas tecnologías un arma de dos filos, donde, como se mencionó, el jugador sentirá más confianza en golpear más fuerte con el casco, provocando y provocándose lesiones más fuertes? ¡Deja tu opinión en la sección de comentarios de este post!

 

Fotografía por Lance Cpl. Edward L. Mennenga vía Wikimedia Commons.

Acerca de Hans Valencia

Nacido en Guadalajara, Jalisco, y por siempre apasionado del deporte, Hans Valencia tuvo su primer contacto con el futbol americano como jugador en 1994. Varios de esos años también fungió como entrenador de varios equipos, entre ellos equipos femeniles, e incluso tuvo actividad como jugador con un equipo de veteranos hace a penas algunos años.

Hans, o “Bola Ocho”, como le apodarían por los últimos colores que usó como jugador y el número que siempre portó en su jersey, jugó durante muchos años como quarterback titular, llevando a su equipo a ganar el campeonato local en una ocasión, y a playoffs en algunas otras ocasiones. Otros tantos años, Hans jugó como ala cerrada, siendo en una de esas temporadas el líder en anotaciones, recepciones y yardas ganadas del equipo, y peleando por las primeras posiciones en esas mismas categorías en la liga.

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