Es más fuerte que yo

Bloqueo en futbol americano

Bloqueo ofensivo – Imagen vía Flickr por John Matinez Pavliga CC BY.

“¿Por qué te arrastró tantas yardas?”, me preguntó el coach. Yo respondí: “Es más fuerte que yo”.

Ese día aprendí que nadie es más fuerte que yo, o por lo menos que en un juego de futbol americano, si hay alguien más fuerte, no debo decirlo con tanta ligereza, incluso si es evidente, porque ante mi declaración, el coach se convirtió en una furia. Dada su mentalidad, técnicas y filosofías de juego y entrenamiento, nadie debería ser más fuerte.

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En aquel momento, mi intención al soltar la pecaminosa frase era decir lo que significa textualmente: el otro era físicamente más fuerte, además de que su proporción tamaño/velocidad se salía (positivamente) del promedio.

El coach manoteaba y vocifereba. Las palabras exactas de su regaño son difíciles de recordar, además de que no son aptas para todo público, pero el mensaje (editado para adaptarlo a oídos susceptibles) era: no vengas con esas cosas y juega mejor, que para eso te he entrenado.

Era como si el coach quisiera decirme que yo estaba en un campo de distorsión de la realidad que sólo me abarcaba a mí y me hacía ver al otro como un bulldozer infranqueable, cuando era sólo un gran rival al cual vencer.

El regaño funcionó: el otro sí era físicamente más fuerte, pero podía ser vencido si usaba otras técnicas de juego y dejaba de competir sólo con fuerza.

Años después, ya siendo yo mismo entrenador de un equipo de futbol americano, entendí que para aquel coach decirle “es más fuerte que yo”, no solamente significaba que el jugador rival tenía más fuerza física, sino que implicaba que estaba mejor entrenado, era mentalmente más fuerte y estaba más motivado. Lo que por supuesto representaba una afrenta hacia sus capacidades como entrenador.

Los coaches tendemos a hacer nuestras las derrotas individuales de nuestros jugadores. Sabemos perfectamente que el talento es de los jugadores y no hacemos más que pulir ese talento y ponerlo donde, según nuestra opinión y experiencia, es mejor aprovechado.

Sin embargo, ahora entiendo por qué el coach no podía quedarse callado ante una respuesta como la que le di aquel día, puesto que además de implicar todo lo que ya mencioné en párrafos anteriores, también podía entenderse como un “no puedo”, “me rendí”, “no tiene caso intentarlo”, y eso, señores, no tiene lugar en un equipo de futbol americano.

Por otro lado, no hay nada reprochable en reconocer las virtudes del rival e incluso alabarlo. Pero el sólo hecho de reconocerlo y alabarlo no nos sirve de nada. Saber en qué es fuerte el contrario, y la medida de esa fuerza, es solamente el primer paso de un proceso (que nos puede tomar horas, días o años) que nos lleva a encontrar la manera de vencerlo. Aquél día no lo entendí de esa manera, pero fue lo que finalmente aprendí, haya sido o no la intención del coach.

Acerca de EduardoSH

Eduardo es ingeniero industrial y de sistemas, fue jugador de futbol americano en diferentes equipos en Guadalajara y Sonora, además de que ha sido entrenador desde hace un par de años.

Desde 2009, Eduardo se dedica profesionalmente al blogging y ha participado en diferentes publicaciones tratando diferentes temas. Yarda35 ha sido la oportunidad para él, de reunir dos de sus pasiones: la escritura y el futbol americano.

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