El futbol americano llega para quedarse

Celebración de la victoria de los Halcones Marinos en el centro de Seattle

Celebración de la victoria de los Halcones Marinos en el centro de Seattle

Viendo el futbol americano se descubre que la paciencia y la atención al partido no son suficientes para entenderlo de primera mano, porque los misterios sólo aumentan.

Puede ser que, como me sucedió a mí, nunca antes te haya interesado el deporte, mucho menos aprender sobre él, lo tuyo son actividades al aire libre que llevan el cuerpo de un lado a otro: de la nevera con cervezas, por ejemplo, a la parrilla de la carne asada; o tal vez lo tuyo es la tranquilidad del sofá viendo televisión o frente a la computadora, como sea, nunca has considerado seriamente valioso el esfuerzo y el sudor gastados en llevar un balón de un lado a otro.

Pero —siempre hay peros, la vida está llena de ellos, tristemente—, sucede que un día, como me ha sucedido a mí ya varias veces, porque sí, porque a alguien se le ocurrió que era una buena idea y tú pensaste que también, estás viendo un partido de futbol americano y te das cuenta de que todo lo que sabes de este deporte es el nombre y la forma rara que tiene el balón con el que juegan.

 

El resto es un gran misterio

Viendo el futbol americano se descubre que la paciencia y la atención al partido no son suficientes para entenderlo de primera mano, porque los misterios sólo aumentan: los gestos de los árbitros, que son un montón, de gestos y de árbitros; los nombres de las jugadas: escopeta, formación T; los nombres de los equipos, tal vez sólo has oído hablar de los 49s o de los Ravens, y de pasada; las posiciones: quarterback, tacle, entre otras muchas; y que si hicieron primero y diez, que si es tercera oportunidad, que equipos especiales, patada de despeje o de gol de campo…

El futbol americano, entonces, parece insodable, que es una manera muy bonita de decir que no se distingue entre un tacle y un safety.

Es natural darse por vencido y sonreír discretamente pensando en las cosas que uno podría estar haciendo mientras los amigos, el novio o novia (las fans son igual de dedicadas que los fans de futbol americano) tienen los ojos pegados a la pantalla del televisor como si se tratara del inicio de la Tercera Guerra Mundial, la verdadera paz en el mundo que desean todas las aspirantes a Miss Universo o algún evento que cambiará la historia.

Y hay mucho tiempo para pensar, porque los juegos duran cuatro horas, más o menos, o sea, eternidades (el tiempo real de juego es mucho menor, como 11 minutos), especialmente si no se sabe qué pasa en el campo.

En cualquier situación, aprender lo básico saca de apuros.

 

El futbol americano llega para quedarse

Es posible que no queden ganas de ver un partido de futbol americano en la vida —se entiende, luego de esa primera mala experiencia, que suelen las peores, porque las segundas malas experiencias, como ya hubo una antes, son más llevaderas.

O si sucede que un gran amigo, hijo, sobrino al que se quiere como la propia carne y sangre, novia o novio es fan, habrá que ver los partidos cada temporada de la NFL, que abarca unos cuantos meses por año (por cierto, un saludo a mi cuñada que está en esta situación y aguanta como las grandes).

O si de plano la cosa es grave, alguno de ellos jugará futbol americano: entonces este deporte estará siempre presente y tal vez hasta tengamos que ir a los juegos.

Aún si ninguna de estas situaciones se da, quién sabe, puede que lo termines disfrutando y sepas lo suficiente para apreciar de corazón las caras que pone tu amigo, o cualquiera de los mencionados anteriormente, cuando su equipo favorito gana o pierde el Super Bowl —el orgullo de los fans es delicado como un copo de nieve y es especialmente vulnerable a la palabra prohibida: perdieron.

Es posible, tiempo después, que uno se descubra a sí mismo o misma esperando el draft, la pretemporada, la temporada, los playoffs y, finalmente, el Super Bowl… y además tengas muchos souvenirs de tu equipo favorito: entonces has dado el paso definitivo, el futbol americano ha crecido en ti y no hay vuelta atrás, vale la pena saber más, aprender más.

 

Por dónde empezar para aprender

Sabemos que, como en todos los deportes, se enfrentan buenos y malos —el equipo bueno es al que le vas, por supuesto, aunque sea muy malo jugando—, o sea, dos equipos que se enfrentan por el control del balón y del terreno para ganar puntos y aplastar en el marcador al rival.

Lo que sucede entre ellos es lo que provoca las grandes pasiones de los fans, pero antes de enfocarnos en los equipos, hay que saber un poco cómo funciona el partido y en dónde juegan, para eso es esta guía, y aunque demos un buen rodeo al principio, lo importante son las bases: si empezamos por la parte, digamos, más interesante, puede que nos perdamos en el camino.

Hablando de caminos: en el Mago de Oz, a Dorothy le dijeron que siguiera el camino amarillo para volver a casa, tú puedes seguir los links que iremos agregando para aprender algo de futbol americano, con la ventaja, que no tenía Dorothy, de que una vez que estén todos los links de esta guía básica de futbol americano te puedes saltar los temas que gustes o volver a ellos cuando quieras.

Vayamos, primero, al campo de juego.

 

* Imagen por Adam J. Manley, vía Flickr, CC BY 2.0, sin modificaciones.

Acerca de Elías Salazar

Es licenciado en Derecho por la UANL, nació en Monterrey, pero radica en Guadalajara desde hace más de 10 años. Involucrado con la literatura desde hace mucho tiempo, ha participado en diferentes talleres literarios y publicado tanto para medios impresos como para la web. Fue editor, durante más de un año, para suenamexico.com y realiza corrección y apoyo de edición para Artefacto, agencia cultural y Mantis editores.

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