Lo inesperado en el Super Bowl XLVIII

Trofeo Vince Lombardi

Trofeo Vince Lombardi

Qué se puede decir del juego de ayer: ¿sorpresivo?, ¿inaudito?, ¿insólito? Para mí fue inesperado, y no me refiero a la victoria de Halcones Marinos sobre Broncos, ni de la contundencia con que esta se dio; me refiero a que el juego, en su mayor parte, estuvo aburrido, eso sí no me lo esperaba.

Yo soy fan de los 49s, que perdieron la final de la Conferencia Nacional frente a unos Halcones Marinos superiores; me atrevo a decir que ése fue mucho mejor partido, como lo fue la victoria de Broncos contra Patriotas que, aunque contundente, estuvo más entretenida.

La expectativa y el resultado

Este Super Bowl prometía mucho: la mayoría de los expertos y analistas esperaban un juego cerrado —la mejor defensiva contra la mejor ofensiva (de todos los tiempos, al menos cerca de serlo)—. Debo suponer que los aficionados de Halcones Marinos lo gozaron de lo lindo, no me cabe la menor duda, un 43-8 es para festejarse.

Aun así es importante señalar que no hubo respuesta del otro lado: Broncos no parecía tener lo que se requiere para estar en el gran juego. He visto varios Super Bowls en mi vida y creo que no me había tocado ver un equipo tan desganado, simplemente no se les vio ímpetu.

Para los conocedores de futbol americano, no es desconocida la frase “las ofensiva llena estadios, las defensivas ganan juegos y los pateadores campeonatos”; en este juego, poco tuvo que ver la ofensiva de Denver, y la de Seattle hizo bien su trabajo, no tuvimos la emoción de un duelo entre los pateadores de ambos equipos; en cuanto a las defensivas, la de Broncos, hizo lo que estuvo a su alcance, pero después de tantos errores de la ofensiva es normal que terminaran por ceder terreno y puntos; en cambio, la defensa de Seattle fue imponente, los puntos a favor y en contra fueron protagonizados, dirigidos y provocados por ellos. Así, fue más bien la defensiva de Halcones Marinos la que les hizo ganar el campeonato.

Creo que desde el snap fallido de Manny Ramirez con Payton Manning se firmó la sentencia: error ofensivo, la defensiva recupera y resulta en puntos. La ofensiva de Broncos resultó de poca ayuda: no lograba primero y diez, no anotó hasta el tercer cuarto, tuvo 4 balones sueltos y les interceptaron en dos ocasiones. En cambio, Seattle golpeó, recuperó balones, detuvo en las terceras oportunidades; lo hizo tantas veces que no importó que en tres oportunidades para anotar sólo lograran 8 puntos, y más tomando en cuenta la supuesta poderosa ofensiva de Broncos.

Recordemos que la ofensiva de Denver llegó de una temporada regular con números espectaculares: 55 pases de anotación por Payton Manning, 606 puntos logrados, con un promedio de 457.3 yardas por juego, y las 188 yardas de Demariyus Thomas en postemporada; sin embargo, la participación en el Super Bowl XVLIII se redujo a 280 yardas y 34 pases completos de 49.

La “Legión del Boom” como se hace llamar la defensiva de Seattle hizo valer sus números, y arrasó con todos los intentos de Denver, quienes para el tercer cuarto llevaban 36 puntos en contra sin respuesta, aunque para el final del tercer cuarto lograron anotar 8 puntos para conservar el honor y evitar ser el primer equipo que queda en blanco en un Super Bowl.

Seattle anotó con su pateador, con su corredor, con un linerbacker, con el regresador de patadas de equipos especiales, con sus receptores por vía aérea; ni caso tiene enumerarlos, porque parecía que cualquier posición defensiva u ofensiva podía anotarle a Broncos, era como un juego de entrenamiento en el que Broncos de Denver era el dummy.

Tal vez el primer cuarto y el segundo sean lo más rescatable del juego, cuando se podía pensar que Manning, con sus receptores, tenía oportunidad de remontar el marcador.

En resumen

“Las ofensiva llena estadios, la defensiva gana juegos y los pateadores, campeonatos”, se esperaba un Super Bowl con esta máxima, pero la ofensiva que se promovió como la mejor de esta temporada simplemente no funcionó y la defensiva de Seattle no permitió un duelo de pateadores al final del partido, simplemente arrasó con Denver, y estuvo a punto de blanquearlo.

En este Super Bowl lo inesperado fue que Broncos dio uno de sus peores partidos de este año, y que Halcones Marinos no aflojó nunca: con gran intensidad y decisión avasallaron a los mejores ofensivos de las historia, les dieron el tratamiento BOOM y, para mala suerte de los espectadores que como yo esperábamos un partidazo, el partido quedó de un solo lado.

Sin embargo, llegar al Super Bowl, siempre habrá que reconocerlo, es de aplaudirse, espero que los fans de Denver así lo entiendan, es un triunfo en sí mismo: les dieron una muy buena temporada, llena de emociones y de récords. En cuanto a los fans de Halcones Marinos, quienes seguramente no encontraron el juego nada aburrido, deben seguir celebrando su primer anillo de Super Bowl. Lo demás es lo de menos. Tendremos la siguiente temporada para ver qué sucede con estos equipos.

Felicidades a los seguidores de Halcones Marinos, que seguro tendrán más seguidores en sus filas este año.

Referencias:

Acerca de Sibrian Arciniega

Jugó futbol americano con Ocelotes de la UNIVA, de 1998 a 2006. En el mismo equipo, fue entrenador ofensivo en categoría juvenil.
Es Lic. en Psicología. Poeta y promotor cultural. Fue entrenador de tocho bandera en el equipo de Tigritas en Guadalajara, Jalisco.

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